

Difícil comenzar... Mirando fotos, leyendo apuntes, revisando datos, recordando.
Lo primero que se me viene a la cabeza al pensar en Sevilla es el aroma a flor de azahar, los naranjos cargados de delicadas flores blancas.
Constante olor a incienso de misa y centenares de imágenes religiosas en las vitrinas.
.
Taberna Peregil

Llegando a Sevilla nos percatamos de que nuestro hotel estaba situado a pasos de la recomendada "Taberna Peregil". No pudimos resistirnos y lo primero que hicimos fue comandar una cervezas, una ración de aceitunas gordales, una tapa de jamón ibérico, un pincho de melva con pimiento asado y una pringá.
El bar olía a incienso de misa y por la televisión se mostraba el paso de las cofradías de semana santa de los años anteriores. Las cuentas se anotaban, con un trozo de tiza húmeda, sobre la barra.

Aceitunas gordales

Pringá
Después del tapeo, a recorrer el centro de la ciudad. Nos perdimos por la calles del barrio Santa Cruz, alucinamos descubriendo hermosos patios, flores, fuentes de agua y plazas.
.
Llegamos a la Catedral, sin palabras... Impresionante, es la catedral gótica más grande del mundo. A pocos metros, el Alcázar.

Taberna Coloniales
Por la noche fuimos a cenar a la "Taberna Coloniales" ubicada en la plaza Cristo de Burgos... Recomendados por una amiga llegamos temprano, esperamos en la plaza y a las 20:30 ya teníamos nuestra mesa en la terraza. Lo de la hora de llegada es importante, después de las 21:00 hay que tener mucha paciencia...
La comida exquisita, las raciones abundantes y a muy buen precio. Pedimos un salmorejo que venía con tacos de jamón, una tapa de crujiente de berenjenas con miel, secreto a la pizza, un solomillo al roquefort, otro al oporto, mousse de roquefort con dulce de moras. Para beber un Marqués de Griñón, Rioja.
.

No sacamos fotos... la explicación: al intentar la primera toma voltee la botella de vino sobre mi madre... Decidí disfrutar un buen momento en familia y olvidarme de las fotos.
Un detalle, conseguir un café después de las 22:00 hrs en Sevilla es prácticamente imposible... Nos recorrimos media ciudad buscando uno.
.

Comienza nuestro segundo día en Sevilla... Caminamos hasta el Barrio de Triana ubicado junto al río Guadalquivir, paseamos por el Mercado
(viene un post especial), nos adentramos en sus tiendas de cerámicas, admiramos sus balcones floridos, paseamos... 
Hicimos un paseo en barco por el Guadalquivir... Antes de subir, nos abastecimos de almendras sobre el puente de Santelmo.

Casa Cuesta

Tras un largo paseo por el barrio de Triana volvimos al Mercado en busca de un tentempié, pero estaba cerrado. A pocos pasos habíamos visto el bar-restaurante Casa Cuesta, nos dirigimos a la barra... Este emblemático Restaurante de Triana existe desde el año 1880, antiguamente era una casa de venta de vinos.
Pavía de bacalao
Pincho de morcilla con huevo de codorniz
Patatas aliñadas
Pisto manchego con huevo
Por la noche cenamos en el Restaurant Manolo Villalón, el local es una casa antigua del barrio de Triana. Rescato la ensalada de espinacas con bacon, queso de cabra, miel y piñones y las tostás de sardinas. Los platos pricipales no me gustaron. Este restaurant me pareció caro en relación a su calidad, quizás ya me había acostumbrado a los bajos precios que habíamos pagado anteriormente.
Paseo nocturno y a prepararse para los Pueblos Blancos...